viernes, 31 de octubre de 2014
UNA MUJER
Hace tiempo coincidí con una mujer que era solo cuerpo, y aún tengo clavadas las astillas de sus huesos y maquillo las marcas de sus dientes. Con ella aprendí que no puedes presumir de haber estado con una mujer hasta que no le has lamido cada poro de su piel. En ella me dejé la vida, las ganas y la lengua, y mereció la pena cada gota de sudor y sangre que extrajo de mi bisoñez.
La fantasía era nuestro hilo conductor, y los jadeos los renglones donde escribir nuestro sexo. Follábamos como animales heridos. Como fieras enjauladas, apaleadas y hambrientas. Como si con cada embestida ofendiéramos a esa vida tan aficionada a intentar domesticarnos. Nos mordíamos con la misma boca con la que después nos lamíamos las heridas. Saboreando cada arañazo. Repasando cada hematoma con una lengua saciada de conocimiento, de pasión y de piel. Y éramos felices.
Felices porque aceptar la necesidad de conectar hace más llevadera la soledad. Felices porque el equilibrio siempre está donde menos lo buscas, y encontrarlo follando es el mejor regalo. Felices porque todo sabor tiene su momento, y el nuestro se complementaba tan bien que nos duraba horas en la boca y semanas en el recuerdo. Felices por jugar una partida sin final ni principio, sin ganador ni vencido, cuyas reglas escribíamos contra la pared, sobre el suelo, o en la cama. Daba igual el tablero mientras fuera desnudo, de su carne y mis huesos.
Una vez le pedí que definiera lo nuestro y lo bordó con un gemido, cabalgándome sin quitarse los zapatos de tacón. Decoraba mis demonios con un toque de lujuria, haciéndolos más humanos, más deseables, menos reales. Y yo se lo agradecía con la boca, recreándome en su sexo. Abrumado por su profundidad, su aroma y su sabor. Consciente de que podía morir dentro de ella, enganchado en su telaraña, asfixiado por la necesidad de poseer su vagina, su pelo y su voz. Y éramos felices.
Porque los momentos de placer siempre amortiguan la caída final, y no hay nada como vivir sin pensar en futuros ni desenlaces.
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