martes, 14 de octubre de 2014
¡Gracias mamá!
¿Alguna vez han sentido las ganas de irse lejos, sin importar tener que dejarlo todo?
Bien, no te sientas único, me pasa muy seguido. En el poco tiempo que tengo de vida, me he dado cuenta que las personas viven para complacer a los demás. Un gran ejemplo es mi mamá. Ella es una mujer que desde pequeña tuvo que trabajar por su bajo nivel económico. Hoy en día es una mujer trabajadora. Aunque empezó con muy pocos recursos, no le importa si se tiene que quedar sin dinero si se trata de ayudar a los demás. Pero… No me cabe en la cabeza, como puede ser posible que siendo una mujer exitosa deje que los demás la humillen.
¡Sí! Como lo oyen, se mata día a día trabajando mientras las personas la buscan sólo por interés, y ella por no quedar mal, les ayuda. Otro claro ejemplo es mi mejor amiga, piensa que sus papás la regañan por molestarla. Pero ella les da los motivos suficientes para regañarla. No puedo creer que teniendo todo, quiera huir de su casa, tiene un techo donde vivir, comida, ropa, escuela, lujos. No puedo creer que teniendo la oportunidad de ver lo hermoso que es el cielo, las nubes, las estrellas e infinitas cosas se paralicen en la idea de no ser feliz.
Muchas personas quisieran ver por tan sólo un minuto lo hermoso que es el cielo, otras desearían continuar con su vida, sin embargo, no pueden, por alguna enfermedad. Algunos no tienen los recursos para vestir, o tener un lugar donde dormir. ¿Qué pasa con las personas que buscan su felicidad haciendo lo que siempre han querido? La respuesta es que son felices, sin necesidad de depender de lo que dicen las demás personas.
No siempre hará a una persona feliz el dinero, pero tal vez para un ciego su mayor felicidad es ver, la de un sordo oír, la de un enfermo recuperarse, la de un niño pobre tener salud, comida y techo. Para muchos más llegar a ser lo que siempre quisieron desde chicos. Estos son los placeres de la vida. No dejemos que los problemas nos marquen la tristeza, dejemos que la naturaleza y la vida nos regalen el fruto de la felicidad. Por qué nunca sabremos si de verdad la felicidad está en burlarnos o esperanzarnos de lo que digan los demás, se tú mismo, y no dejes que te hagan ser como ellos.
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